lunes, 30 de junio de 2014

LA ARGENTINA TIENE QUE IR AL DEFAULT



Por Héctor GIULIANO 
(28.6.2014). 


Ya lo hemos planteado: el rey está desnudo y hay que decirlo.

Si el paciente está enfermo de cáncer hay que reconocerlo y decírselo porque fallar en la identificación del problema y/o trampear en su diagnóstico van contra cualquier terapia posible.

Todo ocultamiento de la realidad va a ser peor.


EL FALLO Y SUS CONSECUENCIAS.

La sentencia Griesa, ratificada en sus tres instancias judiciales en los Estados Unidos, deja agotadas las instancias legales de la Argentina en dichos tribunales y totalmente vulnerada cualquier alternativa de solución en materia financiera, como no sea seguir comprometiendo más deuda pública que no se puede pagar:

a)        A la suma de los 1.500 MD (Millones de Dólares) de este caso testigo NML-Elliot y otros se debe agregar la avalancha segura del resto de los holdouts que – hayan hecho o no juicio todavía – van a sumarse a los reclamos legales contra la Argentina, con resultado cierto y rápido, por un monto total que se estima en más de 20.000 MD.

b)        La falencia central de la estrategia legal seguida por el gobierno Kirchner fue no cuestionar la legitimidad de las acreencias de estos holdouts, aceptando la competencia de tribunales extranjeros y sin realizar una auditoría previa de la deuda en default, lo que llevaba inexorablemente a una derrota legal del Estado Argentino.

c)         La actual administración quedaba así expuesta a una encerrona financiera y jurídica que era sólo cuestión de tiempo, como parte de la política institucional de vivir pateando sistemáticamente para adelante obligaciones que no se pueden pagar y seguir tomando deuda nueva.

d)        El gobierno Kirchner, en su desesperación por seguir ocultando el fracaso del Megacanje Kirchner-Lavagna del 2005-2010, no sólo se empeña en presentarlo aún como “exitoso” sino que, como agravante, lo invoca para seguir pagando la servidumbre de sus intereses.

e)        La Argentina no puede evitar las consecuencias, directas o indirectas, de la Cláusula RUFO o del Acreedor más favorecido – que firmó este gobierno entre las cláusulas leoninas aceptadas con el Megacanje 2005 – porque una de dos: o va a tener otro frente de tormenta frente a protestas y reclamos de los bonistas del canje o va a tener que intentar estirar de cualquier forma sus efectos dilatando hasta el 2015 cualquier arreglo definitivo sobre la forma de pago a los fondos buitre (colocándose así en la paradójica situación de  burlar la cláusula RUFO para el 93 % de los bonistas que entraron en el canje, cuyos derechos enfatiza querer proteger).

f)          Con o sin fallo Griesa, la Argentina se encuentra en default, un default por insolvencia fiscal y por iliquidez: sólo puede enmascarar esta realidad apelando a continuar cancelando deuda con nueva deuda y asumiendo más obligaciones impagables que, en su mayor parte, espera transmitir al nuevo gobierno electo en 2015.

Las instancias legales se han agotado y el gobierno Kirchner clama por poder pagar la próxima cuota de intereses – correspondiente a los bonos Discount del Canje – este 30.6 y pide “negociar” el cumplimiento del fallo del juez Griesa que lo obliga a una humillante gestión de regateo con los fondos buitre a través de una variante insólita: que el juez designa a un “mediador” para posibilitar el cumplimiento de su propia sentencia (!).

La administración Kirchner probablemente espera, entre los atajos posibles, que se le dé alguna variante de tipo “solución Gramercy”: la compra por otro fondo de inversión a NML-Elliot y compañía de los derechos de la sentencia Griesa para luego canjearlos por nuevos bonos de la Argentina. Pero ello es “pan para hoy, hambre para mañana”.

En medio del revoloteo de toda una legión de socios del Club de la Deuda que pugnan por no perderse el negocio combinado de comisiones, gastos por colocaciones de títulos, asesoramientos, etc. – incluso con versiones de sobre-pagos a los fondos buitre por acuerdo secreto - en estas circunstancias las autoridades siguen proclamando su “vocación pagadora” y su aceptación a cumplir con la Hoja de Ruta Boudou volviendo al Mercado Internacional de Capitales, precisamente para tomar más deuda.


REPLANTEO DEL PROBLEMA DEUDA.

Si existiera alguna vía de solución al problema de la Deuda Pública Perpetua la misma nunca pudiera darse bajo las actuales condiciones del endeudamiento: es necesario replantear los términos de discusión de la deuda; y a ello ya nos hemos referido:

1.         Blanquear el DEFAULT para ir a una re-estructuración forzosa y no voluntaria de la Deuda.

2.         Verificar todas las acreencias, esto es AUDITAR LA DEUDA, que significa investigarla.

3.         Sólo con el dictamen de la deuda legítima y la demostración de la capacidad de repago, sentarse con los acreedores para ajustar las formas de la RE-ESTRUCTURACIÓN.

Pero el requisito básico del Default es su totalidad: no hay default parcial – como se manejó, en cambio, el problema en el 2002, en que salimos de una Crisis de Deuda con más endeudamiento – sino integral, es decir, un default en el que deben contemplarse los derechos de todos los acreedores y no sólo el privilegio de los acreedores privados extranjeros.

Cuando se habla de default total esto quiere decir, entonces, que tiene que haber respuesta también a cómo, cuando, cuánto y quién paga la enorme Deuda intra-Estado acumulada por este gobierno, que es el 60 % de la Deuda del Estado Central; y de la cual ni autoridades ni voceros del Partido de la Deuda dicen media palabra.

Porque los fondos de la ANSES prestados compulsivamente al Tesoro – que es la plata de los jubilados - también tienen que ser devueltos, porque las divisas que la administración Kirchner retiró y retira vaciando las reservas del Banco Central (BCRA) no son del gobierno sino el respaldo de la Moneda Nacional y de toda la Balanza de Pagos del Estado Argentino, porque las autoridades tienen que decir cómo se arregla ahora el entuerto de haber empapelado al Sector Público (con el Banco Nación a la Cabeza, aparte de la ANSES y el BCRA) con títulos impagables y porque tiene que definirse qué pasa con el rol de la deuda cuasi-fiscal del BCRA como mecanismo de compra de reservas con deuda.

En este contexto de la nueva Crisis de Deuda el Congreso tiene que retomar su función y los legisladores tienen que cumplir con sus obligaciones constitucionales de arreglar la Deuda Pública:

a)        Obligando una reformulación de la Ley de Presupuesto 2014 con los verdaderos números posteriores al cambio de los supuestos macro-económicos,  producidos justamente al inicio de este ejercicio.

b)        Retirando la delegación de facultades especiales al Poder Ejecutivo para retomar en forma directa el manejo de la cuestión de la Deuda.

c)         Revisando toda la normativa legal y administrativa vigente en materia de Endeudamiento del Estado.

Se trata, muy probablemente, de la última oportunidad histórica para hacer estas cosas; pero para ello se requiere: CAPACIDAD, HONESTIDAD Y CORAJE.


RENDICION ANTE EL PARTIDO DE LA DEUDA.

Tal como lo venimos diciendo, el gobierno Kirchner – como los que lo precedieron - no tiene otra Política de Deuda que la de seguir re-endeudándose (pago de deuda con más deuda) y hacerlo así para volver a los mercados de capitales a tomar deuda nueva.

La Argentina está nuevamente en situación de default, vive en situación de default, pero lo oculta con el mecanismo de la Deuda Perpetua: toda obligación que vence por capital se refinancia.

Con esto se cumple con la falacia central del Partido de la Deuda: tomen deuda aunque no la puedan pagar porque, mientras puedan aguantar el pago de los intereses, nosotros les refinanciamos el principal y además le damos más deuda.

El gobierno K - un gobierno debilitado, incoherente y corrompido - es hoy un peligro para los intereses del Estado: éste gobierno está aceptando cualquier cosa en materia de Deuda (CIADI, Repsol, Club de París, Bonar 2017, más préstamos multilaterales, deuda cuasi-fiscal del BCRA, deudas igualmente impagables de provincias y municipios, de empresas y organismos del Estado, etc.).

Hemos llegado a un punto de inflexión que impone el blanqueo de la realidad: el costo de la ficción de no reconocer la nueva Crisis de Deuda sólo empeora la situación. 

Es el camino hacia una rendición forzosa y segura ante el Partido de la Deuda y la Banca Internacional que lo sostiene mientras se escenifica una resistencia que no existe: una rendición “exitosa” más en el camino de servidumbre financiera del Sistema de la Deuda.

Pero es, además, la peor de las rendiciones, que es la rendición sin lucha: porque EL QUE SE RINDE SIN PELEAR NUNCA TERMINA DE RENDIRSE.