miércoles, 12 de agosto de 2009

INVITACIÓN A FORMAR LA ASOCIACIÓN PATRIÓTICA


Estamos todos unidos, lo queramos o no, en la misma suerte. O salimos todos adelante o nos hundimos todos. Hay muchas razones para pensar que las fuentes vitales de la Nación están vivas y que no está todo perdido. No debemos dejarnos ganar por el abatimiento porque eso no es de hombres valientes. Es verdad que todos los accesos al poder están cerrados para la gente de bien. Es verdad que nuestros medios de acción son pequeños y que nuestros enemigos son poderosos. Pero ellos no tienen lo que nosotros tenemos en abundancia y es amor a Dios, amor a la Patria y amor a la Justicia. El pueblo argentino, aunque una parte de él es peronista, no es la mayoría. Es cierto que otra parte minúscula, pero activa, es de izquierda, o sea, resentida y atea. Pero la mayor parte del pueblo, en todas sus clases, es católica, decente, trabajadora y apegada a su familia.

El problema son las "clases cultas". Es decir, las clases que tienen cultura suficiente como para ubicarse dentro de un panorama general, histórica y filosóficamente. De esas "clases cultas", descarto a las que adhieren a la izquierda porque esas son el enemigo. Trato de entender a las que no son de izquierda sino que prefieren que la Argentina no derive hacia una tiranía revolucionaria. Esa gente ¿se da cuenta del peligro que corre? ¿Se da cuenta que hay un plan en marcha en todo el mundo y en Iberoamérica en particular que nos lleva inexorablemente hacia esa tiranía? Creo que no. De ahí la importancia de la Asociación Patriótica, para alertarla.

Arquímedes decía: "Dadme un punto de apoyo y moveré la Tierra". Algo semejante podría decirse de este situación aparentemente desesperada del mundo, de Iberoamérica y de nuestra Patria. El peligro parece una mole inamovible, pero si tenemos una pequeña palanca y un punto de apoyo, esa mole puede ser derrotada.

La Asociación Patriótica es la palanca y el punto de apoyo es esa "mayoría silenciosa" de las clases cultas que rechaza la tiranía revolucionaria.

Para que nos entendamos, permítame que le diga qué es una "tiranía revolucionaria". Es un sistema que implica, entre otras cosas igualmente malas, lo siguiente:

1) El poder en manos de los peores. Los más injustos, los más perversos, los más ladrones con todo el poder. Los buenos, los mansos, los débiles, los que tienen razón, permanentemente fuera del poder. Ni siquiera pueden tener una expectativa razonable de trabajo conforme a su capacidad. Siempre son postergados por los sirvientes de la tiranía.

2) El desorden, la prepotencia, la roña, la delincuencia, imponiendo su yugo sobre toda la sociedad. Nadie sabe si volverá sano a su casa, no se puede transitar libremente, ni jamás estar seguro en ninguna parte.

3) No hay Justicia, no hay jueces, no existen leyes porque las que llevan el nombre de tales son la fabricación de un puñado de coimeros que usurpan el poder de dictarlas y las sancionan no para servir el bien común sino para promover intereses espúreos.

4) La tradición es abolida y reemplazada por el cambio constante al servicio del igualitarismo que nivela a todos por abajo.

5) Se niega a Dios y a toda realidad espiritual convirtiendo al hombre en un animal de apetitos puramente sensuales. La sociedad es una jungla bajo la férula del más fuerte.

6) Todos los revolucionarios del mundo son aliados. Las armas son el único argumento válido. La razón no tiene valor; la publicidad es todo y la publicidad es un monopolio de los tiranos.

* * *

Esa tiranía está en vías de imponerse. La fuerza de quienes puede impedirlo es cada vez menor. Sin embargo, todavía estamos a tiempo. La Asociación Patriótica tratará de aglutinar y organizar esa fuerza.

Una vez reunida y organizada, esa fuerza actuará por todos los medios lícitos a su alcance. Todavía quedan algunos. Los fabricantes de la tiranía tienen un talón de Aquiles que es la necesidad de ocultar sus últimas intenciones y de contar con el apoyo de los "idiotas útiles". Si la Asociación existiera podría denunciarlos ante la "mayoría silenciosa" y si eso se hace con suficiente claridad y sin ambigüedades, podría provocar una reacción salvadora.

De ese alerta procederá a la movilización política rectamente conducida. Y de esa movilización debería resultar un cambio completo en la tendencia nefasta por la que hoy estamos dominados.

Para que esta esperanza se realice es necesario que la Asociación sea conducida con inteligencia e intransigencia. Entender lo que pasa y por qué pasa y no transar con los "idiotas útiles" y menos aún con los traidores. Los principíos son esenciales pero en el plano político no es suficiente proclamarlos: hay que hacerlos valer para lo cual es vital no dejarse engañar por los falsos líderes. Los principios no viven en el papel de las declaraciones sino en el alma de quienes los abrazan sinceramente y con honor. Aceptar un falso líder porque es el "mal menor" es un suicidio, es la peor manera de frustrar una buena intención.

"Ceder para no perder" es el lema de la más infame de las traiciones. Es entregar el santuario a cambio de una falsa paz. Es prostituir voluntariamente a nuestras hijas alegando que es la única forma de impedir que sean violadas; es castrar a nuestros hijos para alejar el peligro de que, por ser valientes, mueran en combate.

La Asociación debe dedicarse a destruir el falso prestigio de los traidores, los sofismas de los embusteros y las esperanzas ilusorias. Será acusada de "aguafiestas", de exigir lo imposible, de ayudar al mal destruyendo el "mal menor. Sin embargo, será benemérita porque empleará todas sus fuerzas para contribuir al surgimiento de los verdaderos estadistas y de los hombres de bien. Impedir la construcción de falsos prestigios será la manera de abrirles camino a los que realmente lo merezcan. Sólo así y solamente así la Patria será salvada de la tiranía revolucionaria que nos tienen preparada.

¿Por qué una Asociación? Porque si no nos unimos organizadamente no sirve de nada tener las mejores intenciones. Un puñado organizado de audaces puede mucho más que una multitud dispersa de buenas personas. Roma venció a todas las naciones porque estaba organizada, su ejército estaba formado por legiones que combatían en forma disciplinada, con jefes que sabían combatir. El general Paz venció al valiente Facundo Quiroga y sus gauchos en La Tablada y Oncativo porque preparó un ejército organizado contra el cual se estrelló el coraje impotente de los montoneros. Venció el Gral. Paz porque sus soldados sin la inteligencia del Jefe no hubieran podido derrotar a las huestes heroicas del caudillo sin miedo.

¿Cómo se hará esto? Los medios de acción que nos quedan son pocos pero pueden ser efectivos. El primero y el más importante es la mera existencia de la Asociación Patriótica. Su fundación y la resuelta intención de sus integrantes será como una clarinada capaz de convocar a los buenos patriotas. Que en este desconcierto haya un centenar a argentinos de bien que resuelvan unirse para dar batalla a los tiranos es una noticia de primera importancia. Será un punto de reunión en medio del desorden, un rayo de inteligencia en medio de la imbecilidad que se extiende como una lepra, un desafío perfectamente comprensible para los canallas que ya se ven triunfantes sin oposición. Será una manera de dar a conocer públicamente quienes son las personas confiables, cosa que será muy importante saber antes de que se apaguen las luces.

Con una dirección unificada la Asociación propagará las buenas ideas, criticará las falsas, promoverá a los buenos y atacará a los falsarios, opinará sobre los acontecimientos disipando los engaños, formará a los futuros dirigentes con buena filosofía y en el honor, usará toda la publicidad de que disponga, realizará actos públicos, en una palabra, aprovechará todos los intersticios que el enemigo se vea obligado a dejar para insertar una cuña que resienta su poder. Ella será la Resistencia Organizada contra la tiranía.

Es incómodo, es arriesgado, hay que renunciar a muchas fobias personales, hay que ser humilde y generoso, no hay que tener envidias ni cultivar rencores, pero es necesario. Nuestro Señor Jesucristo nos dejó esta consigna: "Caminad, pues, mientras tenéis luz para que las tinieblas no os sorprendan" (S.Juan 12,35). Después será tarde.

Cosme Beccar Varela